domingo, 5 de agosto de 2018

LITUANIA 2018

Más de un año sin escribir en el blog... demasiado tiempo. A este paso no me voy a leer ni yo. Desde abril del año pasado (cuando publiqué la última entrada) hasta ahora han pasado muchas cosas, he visitado muchos sitios y he vivido multitud de nuevas experiencias. De ello hablaré en otro momento, en otra entrada del blog. En ésta que nos ocupa voy a relatar mi experiencia de una semana en Lituania durante la primera semana del pasado mes de junio. Pongámonos en contexto.

Hace poco más de un año fui contratado como técnico en el Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal de la Universidad de Córdoba. Sin necesidad ni ganas de entrar en detalles, en junio de este año he tenido la suerte de participar en un Proyecto Erasmus+ de colaboración entre la UCO y la Universidad de Šiauliai, lo cual me ha permitido a mí y a nueve personas más de mi departamento conocer la zona centro-oeste de Lituania y algunos de sus espacios naturales. Cómo no, los prismáticos y la cámara iban en la mochila. Nunca se sabe.

Hablaría de monumentos, de ciudades, de comidas... pero estoy seguro de que multitud de páginas web, blogs y guías de viajes ya se encargan de esos temas mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. Sí que convendría comentar que la meteorología fue fantástica durante todo el viaje, ciertamente algo calurosa, con temperaturas máximas entre 23 y 30ºC y mínimas entre 13 y 18ºC. Dicho ésto, vayamos a lo interesante: los bichos y las plantas raras que vi durante esos siete días.

DÍA 1: Llegada al aeropuerto de Riga y traslado a Šiauliai (Lituania)

Aterrizamos en Riga a eso de las 18:30h, nos recogió el minibus de la Universidad de Šiauliai y pusimos rumbo a nuestro alojamiento en la mencionada ciudad lituana. Un par de paradas durante el trayecto de 130km producen los primeros avistamientos interesantes para alguien del sur de España: grupos de cornejas cenicientas, algún Ratonero de estepa (subespecie del Ratonero común) y bandos de estorninos pintos; justo en la frontera entre Letonia y Lituania paramos para hacernos fotos con los carteles fronterizos y allí mismo (56.365305, 23.673645) se dejan ver una pareja de escribanos cerillos, una Chocha perdiz alzando el vuelo sobre el bosque de coníferas y una Cigüeña blanca con dos pollos en el nido. Llegamos al alojamiento, deshacemos las maletas, cenamos algo y nos vamos a dormir. 

DÍA 2: Parque Regional de Žagarė y turbera de Mūšos Tyrelio 

Comenzamos la mañana visitando uno de los monumentos más conocidos de la zona, la "Hill of Crosses" (56.015240, 23.415382). En los prados y campos de cultivo que atravesamos hasta llegar al monumento cantan frenéticamente las alondras comunes y vuelan pequeños grupos de avefrías, estorninos pintos, cuervos y algunas cigüeñas blancasNos dan algo de tiempo para explorar la zona y rápidamente me decido a echar un vistazo en un riachuelo muy próximo al sendero. En él escucho, que no veo, el primer Zarcero icterino del viaje y vislumbro un macho de Curruca zarcera que acto seguido comenzó también a cantar. Siguiendo el sendero, un poco más adelante, hay una iglesia que a un lado tiene un bosquete de abetos y a otro lado una charca con algo de vegetación perilagunar. Los mencionados abetos esconden a una pareja de zorzales reales que nos hacen flipar y a los que vemos capturando lombrices y llevándolas a una zona más oculta, posiblemente para alimentar a sus pollos. Por su parte, en el entorno de la charca vemos un precioso macho adulto de Alcaudón dorsirrojo, escuchamos nuevamente al Zarcero icterino e identificamos varias especies de odonatos: Libellula quadrimaculata, Cordulia  aenea, Erythromma najas, Calopteryx virgo, Ischnura elegans y Coenagrion puella, todas de la primera a la última nuevas para mí. 


Coenagrion puella

Cordulia aenea

Erythromma najas

Ischnura elegans

Libellula quadrimaculata

Volvemos al autobús para ir al centro de visitantes del Parque Regional Žagarė (56.362108, 23.264692), donde también nos dejan 15 minutos libres antes de la visita guiada por el edificio. El espectacular bosque caducifolio de robles y tilos que rodea al edificio me permite escuchar tres zarceros icterinos al mismo tiempo, uno de los cuales se deja ver relativamente bien. Un Pico mediano posa en una rama a media altura durante unos segundos, y una pareja de Papamoscas cerrojillo se mueve entre las ramas bajas, seguramente custodiando su territorio de cría. El constante ir y venir de grupos de grajas sobre las copas de los árboles indica que no muy lejos debe haber una colonia de nidificación, aunque no tuve tiempo de buscarla. 


Zarcero icterino (Hippolais icterina), 
fotografiado cuatro días después

Pasadas las 12:00h, tomamos de nuevo el minibus y visitamos varios puntos turísticos de la zona, como el Río Švėtė (56.364280, 23.262883). Alcaudones dorsirrojos y escribanos cerillos aparecen con frecuencia, y en los puntos de agua abundan Libellula quadrimaculata Erythromma najasFinalmente nos dirigimos a un área recreativa cercana (56.354164, 23.226370), en la que dimos un paseo tanto antes como después de almorzar. 

En el paseo pre-almuerzo vimos una pareja de zorzales reales y varias cornejas cenicientas, con el canto de fondo del Ruiseñor ruso. Después de comer probamos suerte en un bosque de pinos que bordea el único lago de cierta entidad de la zona, y no pudimos elegir mejor: Una pareja de zorzales reales, tres mosquiteros silbadores en celo, varios papamoscas cerrojillos territoriales, un Papamoscas gris y odonatos como Libellula fulva, Libellula quadrimaculataAeshna isoceles, Ischnura elegans, Coenagrion puella, Calopteryx virgo, Anax imperator, Anax parthenope, Orthetrum cancellatum y Onychogomphus forcipatus. Nada mal para un área recreativa bastante transitada y rodeada de campos de cultivo. 

Calopteryx virgo

Calopteryx virgo

Aeshna isoceles

Libellula fulva

Libellula fulva

La tarde la pasamos en Mūšos Tyrelio (56.219852, 23.262723), donde realizamos un sendero de poco más de dos kilómetros para atravesar varias zonas de turbera con pinar, un lago y parte de un espeso y umbrío bosque caducifolio. Los mencionados pinares me sorprendieron por acoger una nutrida población de Bisbita arbóreo, dejándose ver muy bien los machos en celo que cantaban desde las copas de las coníferas. En la zona de caducifolios vimos un par de carbones palustres y escuchamos un Mosquitero silbador y otro musical, junto con un Cuco y varios pinzones vulgares. Sin embargo, lo más destacado del paseo fue la observación de varias lagartijas de turbera asoleándose sobre las pasarelas de madera. No esperaba ver reptiles durante el viaje y encontrarme con una especie nueva para mí fue una muy grata sorpresa. 


Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Terminado el sendero, vuelta a casa. Por el camino, cornejas cenicientas, grajas, grajillas, un Corzo y dos perdices pardillas que no llegué a ver. 

DÍA 3: Plungė y Palanga. Visita a la costa.

Esperando al minibus antes de partir, sobre las 8:00h, escucho un canto que me resulta familiar de la sierra de Córdoba. Un macho de Colirrojo real canta ininterrumpidamente desde lo alto de un Arce platanoide dentro de un jardín particular, apenas a 25 metros de nuestro alojamiento, en una zona plenamente urbana pero muy arbolada. No sería el único colirrojo de la semana, pues ciertamente resultó ser un ave bastante común tanto en áreas humanizadas como en bosques despoblados.

El destino del día era el oeste del país, concretamente el Parque Nacional de Žemaitija y la franja costera de Palanga. Comenzamos la jornada en una zona recreativa de actividades en la naturaleza, en un enclave fantástico. Zonas de arbustos, praderas, bosques de coníferas y abedules y una pequeña ciénaga rodeaban dicha zona y nos sirvieron para registrar una pareja de grullas en vuelo, zorzales reales, comunes y charlos, Mosquitero musical, Ratonero de estepa, Escribano cerillo, Curruca zarcera, Cuco y Lavandera blanca


Zorzal común (Turdus philomelos)

Curruca zarcera (Sylvia communis)

Eso refiriéndonos a las aves, porque si de algo disfrutamos durante la media hora libre que tuvimos fue de los anfibios y las orquídeas de la zona. En una charca artificial aledaña vimos varias ranas verdes europeas, parientes próximas de nuestra Rana común, y entre la hojarasca de los bordes de la ciénaga vimos no menos de cinco ranas bermejas de diferentes edades y las orquídeas Dactylorhiza maculata, Dactylorhiza incarnata y Platanthera chlorantha.


Rana bermeja (Rana temporaria)

Rana bermeja (Rana temporaria)

Rana verde europea (Pelophylax ridibundus)

Dactylorhiza maculata

Platanthera chlorantha

Dos especies de caballitos del diablo también estaban presentes en la zona: Coenagrion puella y Coenagrion pulchellum. Sé que parecen iguales y que os estoy tomando el pelo, pero un examen detenido del diseño del abdomen y el tórax (como el que tuve que hacer yo para darme cuenta de que eran distintas) permite encontrar rasgos específicos. Es la única manera de aprender a distinguirlas.


Coenagrion pulchellum

Coenagrion puella

La tarde en la zona de Palanga fue también extraordinariamente productiva en cuanto a observaciones. En los bosques de Žibininkai vimos Colirrojo real, Herrerillo capuchino, Picogordo, Mosquitero silbador, Zorzal común, Pinzón vulgar y una puesta de Sapo común (Bufo bufo). Ya en Palanga, nos dieron tres horas para recorrer su jardín botánico y los alrededores del Museo del Ámbar (55.907180, 21.056153). Un paseo por los fabulosos bosques de dicho jardín y por los pinares costeros nos dio la oportunidad de disfrutar de una joven Culebra de collar (Natrix natrix), reyezuelos sencillos, lúganos, varias parejas de Zorzal real, zorzales comunes, numerosos colirrojos reales, cornejas cenicientas, carboneros, pinzones, papamoscas gris y cerrojillo, mosquiteros musicales, zarceros icterinos y petirrojos, entre otros. La playa deparó un bando mixto de Gaviota argéntea y Gaviota reidora, pero el fuerte viento no invitaba a la observación ni al mero disfrute del paisaje.


Culebra de collar (Natrix natrix) juvenil
Fotografía de Carmen García Llamas

Corneja cenicienta (Corvus cornix)

Zorzal real (Turdus pilaris)

Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)

Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)

 Litoral de Palanga y Mar Báltico

Transcurridas las tres horas libres, volvimos al minibus para continuar con el plan previsto. O más bien lo contrario. El equipo lituano nos ofreció la posibilidad de visitar un sitio adicional, un bosque costero que terminaba en unos imponentes acantilados cerca de Palanga. Por supuesto accedimos a ir y unos 15 minutos más tarde ya estábamos recorriendo el sendero de acceso a dichos acantilados. 

A la ida, entre el canto de un Mosquitero silbador y el de un par de pinzones, escucho un par de veces un trino que me descoloca: timbre de mosquitero, estrofa parecida (al menos para mí) a la de un Reyezuelo sencillo... pero sabía que no era nada que hubiese escuchado anteriormente. En mi cabeza empiezan a desfilar las especies que pueden estar emitiendo ese sonido. No es un Mosquitero común, ni un silbador. Tampoco es ninguno de los tres papamoscas que pueden verse regularmente en Lituania durante el verano: al cerrojillo lo conozco bien de mi estancia en Madrid el año pasado, el gris apenas si reclama y las notas del papirrojo no coinciden con lo que he escuchado. No es un zorzal, ni un fringílido... ¿qué podría ser? Repaso rápidamente una pequeña lista de aves que me preparé en España, llego a una y se me enciende la bombilla. Tenía que ser esa.

Llegamos a los acantilados, que me recuerdan bastante a los del litoral onubense. Contemplamos las vistas, echamos unas cuantas fotos y veo que la gente no tardará mucho en ponerse en marcha para volver al minibus. Es el momento de intentar encontrar al ave misteriosa. Si aguanto más, me quedaré atrás cuando me pare a buscarla y probablemente no tenga tiempo de verla. 


Me adelanto un par de minutos al resto del grupo, llego al sitio donde había escuchado el canto, y efectivamente, allí seguía cantando y era algo raro. Veo un mosquitero que vuela desde un pino a otro, ciertamente a un lugar más favorable para observarlo desde mi posición. Prismáticos a los ojos y... 


Mosquitero troquiloide (Phylloscopus trochiloides)

Mosquitero troquiloide (Phylloscopus trochiloides)

El pelotazo del viaje delante de mí. Un Mosquitero verdoso o troquiloide, probablemente un macho, se desgañitaba intentando atraer a alguna hembra que anduviese por la zona. Sus tonos verde grisáceos y esa banda alar blanca le delataron. Especie totalmente desconocida para mí, pude saber que frecuenta bosques litorales densos, en los que se mezclen las coníferas y los caducifolios; descripción literal del lugar en el que lo observé. También me resultó muy interesante saber que suele anidar en el suelo y que inverna en La India, a unos 5000-6500 km de distancia del lugar en el que tomé las fotos que acompañan. Una auténtica proeza. Tenéis más información disponible sobre este ave en la web del Handbook of the Birds of the World: https://www.hbw.com/species/greenish-warbler-phylloscopus-trochiloides

Avisé a dos compañeros para que lo disfrutaran y pudimos observarlo durante unos minutos. Tras el subidón, volvimos al minibus y pusimos rumbo a casa. Menudo día. 

DÍA 4: Parque Regional de Kurtuvėnai y Šiauliai ciudad

Para el cuarto día de viaje teníamos planeado movernos al sur hasta el Parque Regional de Kurtuvėnai, a unos 20 minutos en coche de Šiauliai. Nuestra primera parada la hicimos en Bubių piliakalnis (55.862846, 23.133181), donde se encuentran los restos de una antigua fortificación militar. En el entorno del montículo vimos estorninos pintos, Cigüeña blanca, Curruca zarcera, Escribano cerillo, cornejas cenicientas, alondras y un Zorzal real, y en el lago adyacente una pareja de somormujos lavancos.


Escribano cerillo (Emberiza citrinella)



A continuación nos dirigimos hacia el municipio de Kurtuvėnai, concretamente a la zona de la Iglesia Católica y la Oficina de Dirección del Parque Regional (55.826767, 23.047998). Las arboledas y los prados circundantes nos permiten ver con facilidad Zorzal real, Alcaudón dorsirrojo, Papamoscas cerrojillo y Colirrojo real, al tiempo que escuchamos a un Torcecuello reclamando desde lo alto de un inmenso roble.

Terminada la visita nos encaminamos hacia el Lago Juodlė. Un sendero circular que da la vuelta al lago y que recorre los hábitats de bosque de coníferas, bosque caducifolio, ciénaga y turbera permite observar especies con requerimientos ecológicos variados, como de hecho ocurrió. Alguna que otra Rana bermeja se lanzó al agua a nuestro paso. Entre las aves cabría destacar una pareja territorial de grullas, un par de escribanos palustres, una hembra de Aguilucho lagunero, un par de carriceros tordales cantando y una importante presencia en las zonas boscosas de Mosquitero silbador, Mosquitero común, Mosquitero musical, Chochín, Petirrojo y Colirrojo real

No obstante, fueron las libélulas y las orquídeas las que coparon el protagonismo, pudiendo observar y fotografiar especies como Leucorrhinia pectoralis, Leucorrhinia caudalis, Somatochlora metallica, Libellula quadrimaculata, Aeshna isoceles, Erythromma najas, Cordulia aenea y Calopteryx virgo.


Cordulia aenea

Leucorrhinia caudalis

Leucorrhinia caudalis

Leucorrhinia pectoralis

Leucorrhinia pectoralis

Libellula quadrimaculata

Pasando a las orquídeas, fueron cinco las especies observadas: Neottia cordata y cuatro especies del género Dactylorhiza. Este género, muy común en el norte de Europa, está compuesto por especies muy similares unas a otras, lo que requiere de un sesudo trabajo de identificación bien en campo (si se controlan las especies) o como en mi caso en el ordenador, revisando cada una de las fotos tomadas. Los dos guías de naturaleza que nos acompañaban nos las identificaron sobre la marcha y creo que he asignado bien los nombres a las fotos, pero estoy abierto a cualquier explicación o corrección. Otro tema es la taxonomía, un auténtico quebradero de cabeza. He utilizado la recogida en la plataforma digital que utilizo para registrar observaciones, por lo que seguramente no coincida con otras clasificaciones. 


Dactylorhiza baltica

Dactylorhiza baltica

Dactylorhiza fuchsii

Dactylorhiza fuchsii

Dactylorhiza incarnata ssp. cruenta

Dactylorhiza traunsteineri

Neottia cordata

Neottia cordata

Después de comer aún nos quedaba una última parada, un lugar un tanto peculiar que resultó ser un imán para una inusitada variedad y abundancia de aves. Consistía básicamente en un conjunto de balsas de cultivo piscícola al aire libre, totalmente naturalizadas (presencia de macrófitos y de densos cinturones de vegetación palustre) y conectadas unas con otras mediante canales. Todo ello rodeado de bosques de coníferas y manchas de bosque caducifolio. Para quienes hayáis estado en el Brazo del Este, se parecía bastante, aunque su origen y el contexto sea completamente distinto. El caso es que varias especialidades ornitológicas orientales y norteñas se dejaron ver en un lapso de 10 minutos, lo que nos motivó a volver dos días después aprovechando que íbamos a alquilar un coche para visitar Vilna, la capital de Lituania. Me reservo los detalles para más adelante. 

Así pues, tras la parada en el humedal, volvimos a nuestro alojamiento en Šiauliai. Aún eran las 17:30h, y con tardes tan largas como las que hay en los paises bálticos en esa época del año, decidimos dar un paseo por el principal parque de la ciudad, que también cuenta con un entretenido lago (55.930602, 23.329045). Curiosamente, a la mañana siguiente también fuimos al mismo parque, esta vez dentro del programa de actividades previsto. 

Zorzales reales, zorzales comunes estorninos pintos frecuentan los prados próximos a  las arboledas, mientras que pequeños bandos de Gorrión molinero y las astutas cornejas cenicientas intentan aprovechar los restos de comida dejados por la gente. Los densos robledales que se extienden por la zona este del parque resultaron un auténtico bastión para el Mosquitero silbador, el Zarcero icterino, el Pinzón vulgar y el Zorzal real. Un Sapo común, varias ranas bermejas, algunas libélulas (Cordulia aenea, Orthetrum cancellatum, Calopteryx virgo, Anax imperator, Libellula quadrimaculata, Aeshna isoceles, Coenagrion puella, Coenagrion pulchellum y Erythromma najas) y las orquídeas Dactylorhiza  baltica y Platanthera clorantha engrosan la lista de especies registradas. Me fijé en un par de carteles que indicaban la presencia de Ruiseñor ruso y Curruca zarcerilla, pero ninguna de las dos especies salió a nuestro encuentro. 

En la lámina de agua, cisnes vulgares, fochas, ánades azulones y somormujos lavancos resultaron comunes, al tiempo que una plataforma flotante sin utilidad aparente era aprovechada por charranes comunes, un Charrancito, un par de gaviotas canas inmaduras y varias gaviotas reidoras y argénteas como lugar de descanso. 

Las manchas de vegetación palustre acogen a cuatro especies de carriceros, todas ellas vistas y oídas durante nuestro paseo: el Carricerín común, el Carricero tordal, el Carricero común y el más raro Carricero políglota. Éste último resulta muy difícil de distinguir visualmente del Carricero común, pero una escucha de varios minutos despejó nuestras dudas: un canto bastante nervioso y con muchas menos pausas que en su pariente común. Y para quienes sigáis en el escepticismo, el ave en cuestión revoloteó entre las cañas y pudimos ver que no se trataba de un carricerín.

Sapo común (Bufo bufo)

Cisne vulgar (Cygnus olor)

Corneja cenicienta (Corvus cornix)

Corneja cenicienta (Corvus cornix)

Gorrión molinero (Passer montanus)

Gorrión molinero (Passer montanus)

Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix)

Zorzal real (Turdus pilaris)

Estornino pinto (Sturnus vulgaris)

Volvamos a ponernos en contexto. Día 4 por la tarde: visitamos un humedal al que volveríamos dos días después y recorrimos el principal parque de Šiauliai, al que volvimos la mañana del Día 5.

DÍA 5: Šiauliai ciudad y visita a Vilna.

Mañana dedicada a realizar buena parte de los senderos que ya habíamos realizado la tarde anterior. A mediodía visitamos un rancho escuela (55.927860, 23.342320) en el que vemos varias grajas y una pareja de gorriones molineros. En una charca cercana vuela un Aguilucho lagunero macho y detecto dos sapos comunes, una familia de fochas, una pareja de Zorzal real, algunas de las especies de libélulas detectadas la tarde anterior, un buen rodal de orquídeas D. baltica y D. incarnata ssp. cruenta y un macho de Carricerín común cantando a pleno pulmón.

Carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus)

La tarde la pasamos de viaje y en Vilna, que me pareció mucho menos llamativa que Riga. En lo faunístico, bandos de cientos de córvidos, tanto cornejas cenicientas como grajas y grajillas, algún gorrión molinero y un Zarcero icterino. Al día siguiente vendría lo mejor.

DÍA 6: Parque Regional de Kurtuvėnai y Jardín Botánico de Šiauliai

Suena el despertador a las 5:00h. A las 5:30h ya estamos en el coche el grupo de valientes con ganas de ver pájaros, y a las 5:45h casi estamos llegando al lugar. Zorzales reales y comunes y un concierto de bostezos amenizan el trayecto. 

Una vez aparcado el coche, comenzamos a recorrer la zona y a prospectar las diferentes masas de agua. En los canales con carrizal abundan los carricerines comunes y los escribanos palustres, los primeros cantando frenéticamente. Un grupo de charranes comunes patrulla a escasos metros de la orilla en busca de alguna presa, mientras que a lo lejos vemos a una pareja de aguiluchos laguneros en sus quehaceres diarios. Poco después, un Abejero sale del bosque y sobrevuela el humedal, perdiéndose en pocos segundos. 

En las lagunas más extensas vemos grupos de cisnes y de patos, entre los que alcanzamos a distinguir algunos porrones osculados. Los más abundantes resultan ser el Porrón moñudo, el Porrón común y el Ánade realDe sonido de fondo, aparte de los omnipresentes carricerines, se dejan escuchar muy bien varios carriceros tordales y un Avetoro, al que como era lógico no conseguimos ver. Después de estos primeros avistamientos vendrían los "platos fuertes", las especies que nos habían motivado a regresar a dicho humedal. 

Una pareja de pigargos europeos a los que ya vimos en la anterior visita vuelve a deleitarnos con sus vuelos, aunque en pocos segundos se pierden a lo lejos sobre el bosque. El avistamiento es lejano, pero me permite tomar alguna imagen testimonial y llevarme un recuerdo de mi primera observación de la especie. Un aficionado y guía ornitológico local al que encontramos en la zona nos confirmó que efectivamente se trata de una pareja reproductora.


Pigargo europeo (Haliaeetus albicilla)

En el caso de los somormujos cuellirrojos no nos hizo falta ninguna confirmación. Vimos a una pareja realizando repetidamente comportamientos de cortejo y asociados a una plataforma en la que probablemente fuesen a ubicar su nido. Un auténtico espectáculo que en ningún caso pensé que podría disfrutar durante el viaje. 


Somormujo cuellirrojo (Podiceps grisegena)

Somormujo cuellirrojo (Podiceps grisegena)

Somormujo cuellirrojo (Podiceps grisegena)

Somormujo cuellirrojo (Podiceps grisegena)

No era la primera vez que observaba a esta especie. Ya disfruté de ella en la costa cantábrica hace dos años, concretamente en el puerto de Santoña. Sin embargo, verla en compañía de otros ejemplares (cuatro en total), con su plumaje nupcial, en su hábitat de reproducción y tan lejos de España le dio un aire increíble a la observación. Un momento que costará mucho olvidar.

Siguiendo con el paseo, todo parecía tranquilo, y las especies se iban repitiendo. Hasta que un pequeño fringílido hizo aparición. Primero se posó en un arbusto y comenzó a cantar. Seguidamente, se subió a un cable apenas a 10 metros de nosotros y siguió con su canto. Yo apenas daba crédito, no por la rareza de la especie, sino por su bellísimo color y por la calidad de la observación. Primer Camachuelo carminoso que veían mis ojos.


Camachuelo carminoso (Carpodacus erythrinus)

Camachuelo carminoso (Carpodacus erythrinus)

Camachuelo carminoso (Carpodacus erythrinus)

Camachuelo carminoso (Carpodacus erythrinus)

El final del paseo estuvo marcado por un Cisne cantor al que vimos entrar volando a una de las lagunas principales, varios escribanos cerillos y un solitario Avión zapador. No podemos quejarnos del resultado de esas dos horas de campo. 

El resto del día lo pasamos en el jardín botánico de Šiauliai (55.932497, 23.283200), donde asistimos al evento final del Proyecto Erasmus+ en el que participamos. Aparte de varias actividades didácticas y una ruta guiada para conocer la flora local, los ratos de tiempo libre me permitieron contactar con varias parejas de zorzales reales, varios zarceros icterinos, un Alcaudón dorsirrojo, un Escribano cerillo y pequeños grupos de estorninos pintos.

El día no dio para más, y no creo que lo hubiésemos resistido. Tocaba descansar, y hacer las maletas. Al día siguiente partiríamos hacia Riga.

DÍA 7: Traslado a Riga y visita a la ciudad.

Poco después de las 11:00 de la mañana ya hemos cruzado la frontera entre Lituania y Letonia en dirección a Riga. Abandonamos tierras lituanas, pero aún tendríamos más de 24 horas de tiempo libre en la capital letona. Esa misma tarde decidimos dar un interesante paseo turístico, pero ya con el sol cayendo sobre el horizonte hubo un pequeño "motín" (permitidme la expresión para darle un poco de dramatismo al asunto), y varias personas del grupo preferimos conocer las orillas del Río Daugava en lugar de volver a las zonas de ocio.

Fue precisamente en este paseo por las proximidades del río cuando descubrimos un auténtico espectáculo natural a la vista de todo el mundo: una nutrida colonia mixta de charrán común y gaviota reidora. Una azotea sobre el primer piso de un rascacielos, con una incipiente capa de suelo, era más que suficiente para que ambas especies instalasen sus nidos. El estruendo se escuchaba a varias decenas de metros de distancia y el comportamiento colonial se confirmó con los múltiples vuelos en picado que las aves realizaron sobre nuestras cabezas. 


Charrán común (Sterna hirundo)

Charrán común (Sterna hirundo)

En total, calculo que unos 100 charranes y unas 150 gaviotas se movían entre el edificio y una playa cercana, una colonia considerable teniendo en cuenta el ambiente urbano y el poco espacio disponible. Con estas vistas del mencionado atardecer desde la orilla izquierda del Daugava termino la crónica del penúltimo día de viaje: 

 
Riga y el Daugava

Corneja cenicienta bajo el sol de media tarde

DÍA 8: Últimas horas en Riga y regreso a España.

No cabía en mi cabeza irme de Riga sin ver por última vez algunas aves, sin darme otro paseo por la zona del río y sin acercarme a una enorme antena de televisión (368 metros de altura, ojo, por encima de la Torre Eiffel) situada también en las proximidades del río. De ahí que tras una ducha y un buen desayuno, a las 8:00h del último día de viaje, y con el cansancio acumulado haciendo algo de mella, ya estuviese poniéndome en marcha. 

No fui el único en tener la misma idea, de manera que una entretenida charla acompañó durante la caminata a las fabulosas vistas de la ciudad y a las últimas observaciones de especies como el Zorzal real, el Ruiseñor ruso, el Escribano cerillo, el Zarcero icterino, el Gorrión molinero, la Curruca zarcera, el Mosquitero musical, la Collalba gris o el Somormujo lavanco. Las zonas de parques donde registramos estas especies son éstas: (56.939204, 24.085883) y (56.929901, 24.111779); os dejo la misión de encontrar la colonia de gaviotas y charranes si alguna vez vais a Riga. 

En resumidas cuentas, el paseo mañanero resultó ser un buen resumen y un broche de oro para el viaje: 3 horas andando, charlando y viendo bichos, y más de 11 km recorridos. Tiempo y distancia que no dieron para llegar hasta el pie de la enorme antena de televisión, aunque la vimos de cerca. Al final aligeramos el paso viendo que se nos echaba encima la hora de salida del alojamiento, pero llegamos. El resto del día tiene poco que contar desde el punto de vista de biodiversidad o paisajes. Última visita a la zona monumental y almuerzo rápido antes de que nos recogieran los taxis que nos llevarían al aeropuerto. 

Cuatro horas después, entorno a las 18:00 de la tarde, esperando a que el avión despegue, miro por la ventanilla y veo dos cornejas cenicientas en los prados que hay entre las pistas. ¿Volveré a verlas en territorio báltico? El tiempo lo dirá. Lo que está claro es que difícilmente podré volver a repetir un viaje como éste, en el que el hecho de no saber qué iba a encontrarme en cada lugar que visitaba me hizo echarme las manos a la cabeza en unas cuantas ocasiones. Los paisajes, monótonos pero tan distintos a los nuestros, tantas horas de luz al día, ciudades tan distintas a las mediterráneas...y todo en una gran compañía. 

Cuánto me reí, cuánto aprendí y cuantas cosas vi. Con eso me quedo. Volveré pronto para hablar sobre el otro viaje del verano... a una tierra de whiskies, aves marinas y montañas. Hasta entonces.