sábado, 1 de abril de 2017

Doñana y primavera, excelente combinación

Doñana siempre tiene algo que ofrecer, pero la primavera hace que la oferta se dispare. Durante los meses de marzo y abril, miles de aves residentes, invernantes en el sur de España y procedentes de África se reúnen en las marismas y en los campos, aprovechando la abundancia de alimento para coger fuerzas o para prepararse de cara a la reproducción.  

De este modo, cualquier breve paseo se convierte en un espectacular desfile de aves de lo más variadas, desde acuáticas hasta pequeños paseriformes pasando por rapaces. Una oportunidad de oro para ponerse las botas observando y fotografiando: 

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Flamencos, calamones y moritos siguen en la marisma. Al fin y al cabo, son moradores sedentarios que pasan en Doñana los 365 días del año. La diferencia está a su alrededor. Por ejemplo, en las vallas, las tarabillas comunes y las lavanderas blancas habituales del invierno han dado paso a aves francamente abundantes como el Alcaudón común o la Lavandera boyera

Alcaudón común (Lanius senator)

Lavandera boyera ibérica (Motacilla flava iberiae)

Aunque en las vallas siempre puedes encontrarte algo inusual: 

Andarríos grande (Tringa ochropus)

Otras aves, menos comunes y que sólo pasarán en Doñana unas horas o a lo sumo varios días, también utilizan los postes y las vallas como posaderos desde donde inspeccionar el terreno en busca de presas. Collalbas grises y rubias críalos, entre otros, son un buen ejemplo. 

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Los espacios abiertos -donde cantan sin parar codornices y trigueros- y los posaderos más altos los ocupan las rapaces, tanto las más pequeñas como las de mayor envergadura. Culebreras, calzadas, milanos negros, elanios, aguiluchos laguneros y cenizos y cernícalos primilla otean desde las alturas en busca de micromamíferos, reptiles o incluso aves que puedan capturar. 

Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Aguilucho cenizo (Circus pygargus)
Fotografiado en Olivares el 24 de marzo

Las garzas tampoco dan a basto por estas fechas, cortejándose, apareándose, compitiendo por el espacio para construir nidos y construyéndolos. Tres especies aportan "novedad" a los caños y lucios durante la primavera: garzas imperiales, avetorillos y garcillas cangrejeras

Garza imperial (Ardea purpurea)
Fotografiada en Córdoba el 26 de marzo

Sin embargo, lo que más llama la atención es una lámina de agua que se pierde en el horizonte. En efecto, los caños y lucios de Doñana gozan esta primavera de un fantástico nivel de agua, lo que probablemente repercuta en una buena temporada de reproducción para las aves acuáticas. 

 Marisma Gallega

 Caño Guadiamar

Lucio del Lobo

Por todas partes se observan porrones, cucharas, azulones, patos colorados, fochas, zampullines, avocetas y cigüeñuelas. Además, ciertos recodos de estas masas de agua acogen a especies mucho menos comunes y sólo avistables durante algunas semanas del año, como las pequeñas cercetas carretonas

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Cerceta carretona (Anas querquedula) h.

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Cerceta carretona (Anas querquedula) h. y m.

Observar a los grupos de cercetas carretonas es ya de por sí digno de visitar Doñana, pero estar observándolas en silencio y que comience a mugir un Avetoro convierte al momento en algo único. En efecto, algunos de los avetoros que han pasado el invierno en las marismas del Guadalquivir quizás críen este año en Andalucía, gracias a la elevada extensión del agua y a la abundancia de alimento. 

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Junto a las zonas inundadas crecen en ciertas franjas los tarajes y los juncos, que sirven de refugio y cantadero para aves como la Buscarla unicolor, el Carricerín común y los carriceros común y tordal. Ver a éstos últimos en lo más alto de las "plumas" desgañitándose es un auténtico espectáculo en miniatura.

 Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Por último, dirigiendo la vista a los caminos de tierra rodeados por matorral bajo, se descubren las terreras, los aláudidos más pequeños de Europa. A la residente Terrera marismeña se suma estos días la recién llegada Terrera común, que corretea sin parar en busca de insectos y otros artrópodos. 

Terrera común (Calandrella brachydactyla)

Terrera común (Calandrella brachydactyla)

Podría extenderme mucho más, porque estos días dan para mucho. Las bandadas de abejarucos y aviones zapadores, los grupos de fumareles, las polluelas, las primeras carracas, las currucas y mosquiteros estivales o el paso migratorio de limícolas también ocurren ahí donde hace un par de meses pastaban grullas y ánsares llegados desde el norte de Europa. 

Los días irán pasando, y muchas de estas especies seguirán su camino. Otras permanecerán, pero dejarán de llamar tanto la atención en cuanto tengan que comenzar a alimentar a su prole. En cualquier caso, Doñana seguirá ofreciendo fantásticas oportunidades para disfrutar de las aves. Como siempre. 


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