domingo, 16 de abril de 2017

Paseo por tierras malagueñas

El pasado viernes 14, en vista del buen tiempo y del pico de paso prenupcial que tiene lugar estos días, decidí visitar dos de los principales espacios para la observación de aves en la provincia de Málaga: la Laguna de Fuentedepiedra y la desembocadura del río Guadalhorce. No fueron pocas las especies vistas, y algunas de ellas resultaron francamente interesantes.

En Fuentedepiedra se dejaron ver patos colorados, malvasías, cucharas, porrones, rabudos, frisos, un Águila calzada, un Críalo  y multitud de limícolas, entre los que destacaría un Andarríos bastardo, un bando de nueve chorlitejos grandes, cuatro chorlitejos chico, varios combatientes y no menos de 20 Correlimos menudo:

Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Andarríos bastardo (Tringa glareola)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Aparte, cómo no, enormes bandos de flamencos entre los que para mi desdicha no aparecieron los flamencos enanos y también buenas concentraciones de Pagaza piconegra, reproductora en la laguna. 

Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica)

A media mañana me encaminé hacia Málaga capital, junto a la cual desemboca el río Guadalhorce. El desagradable calor húmedo no fue impedimento para disfrutar de una Tórtola común, un Carricerín común, un Zarcero común, una Canastera, espátulas, una Garza imperial, dos avetorillos, chorlitejos patinegros, grandes y chicos, un Chorlito gris, avocetas, cigüeñuelas, ostreros gaviotas picofinas, reidoras y cabecinegras.

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Chorlitejo chico (Charadrius dubius)

Aparte, disfruté de lo lindo con las peleas entre machos y los cortejos de las malvasías, que por estas fechas andan muy activas buscando pareja. La presencia de varios ejemplares y su proximidad al observatorio me permitió tomar fotos medianamente decentes: 

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)


La Semana Santa no ha dado mucho de sí en lo que al pajareo se refiere, pero muy cerquita de casa ha aparecido un pajarín que puede mantenernos entretenidos durante los próximos meses. Será el protagonista de la próxima entrada del blog. 


lunes, 10 de abril de 2017

La magia de las eneas

Las eneas, plantas herbáceas acuáticas y emergentes, son un auténtico imán para ciertos grupos de aves. De ahí la importancia de que los ríos presenten no sólo bosques de ribera, sino también extensiones de vegetación palustre como los eneales. 

En el río Guadalquivir a su paso por Córdoba, lugar que ocupa esta entrada, la enea va recuperando poco a poco la importancia y la superficie que debería tener, y ciertas manchas más o menos extensas comienzan a ocupar las orillas de algunos de los tramos fluviales más próximos al centro de la ciudad. Las eneas ya nos han regalado en este entorno varias observaciones poco habituales, como las de garzas imperiales, avetorillos, carriceros tordales, carricerines comunes y calamones. 

Pero esta vez, y gracias en buena medida a un temporal de levante en el mediterráneo que ha desviado a las aves migratorias hacia el oeste, el eneal nos ha regalado una observación que no olvidaremos y que difícilmente se repetirá. 

Como de costumbre tratándose del río a su paso por Córdoba, Diego Peinazo ya se fue a casa con la mosca detrás de la oreja la noche del jueves pasado, 6 de abril. Vio, correteando en una de las orillas con enea, un ave acuática algo más pequeña que una gallineta. En el contexto del temporal de levante en el que nos movemos estos días, y dado que se están observando por toda España varias especies de aves más propias del este de Europa, una observación como esa mosquea aún más. 

El viernes 7, bien temprano (eso de dormir no está hecho para quienes buscamos rarezas), Diego se encontraba de nuevo buscando a tan misteriosa ave. ¿Sería, como cabía esperar, una polluela?

La suerte, una vez pasados 15 minutos de búsqueda, estuvo de su lado. Una polluela desfilaba incansable por la banda de eneas, alimentándose como si no hubiese un mañana. Al comunicarnos la observación al resto del grupo cordobés, decidimos intentarlo por la tarde, con mejor luz y menos calor. Y allí estaba, para nuestro disfrute, un macho de Polluela bastarda.

Polluela bastarda (Zapornia parva)

Polluela bastarda (Zapornia parva)

Polluela bastarda (Zapornia parva)

Polluela bastarda (Zapornia parva)

Polluela bastarda (Zapornia parva)

La ausencia de un plumaje mayoritariamente moteado la distingue de la Polluela pintoja, mientras que la base del pico roja, la mayor longitud de la proyección primaria, la ausencia de flancos barrados y la mayor longitud de la cola sirven para diferenciarla de la Polluela chica. Además, la Polluela bastarda selecciona preferentemente carrizales y eneales, mientras que la chica prefiere las ciénagas con juncos. Cabe mencionar también que se trata de la única polluela europea con dimorfismo sexual, presentando la hembra tonos pardos y blanquecinos, sin apenas extensión de azul. 

Polluela bastarda (Zapornia parva)

Polluela bastarda (Zapornia parva)

Es un ave migratoria, que inverna en zonas templadas de los continentes africano y asiático y se reproduce principalmente en el este de Europa. 

Si queréis verla en acción, capturando invertebrados acuáticos para coger peso antes de proseguir su viaje, podéis ver el vídeo que Diego consiguió hacerle la tarde del viernes y que da buena muestra de la calidad de la observación, algo poco habitual al hablar de polluelas. 


Por supuesto, si queréis conocer la historia contada por su descubridor, os dejo el enlace al blog de Diego: http://riovivo.blogspot.com.es/2017/04/en-ocasiones-veo-pajaros.html?spref=fb


sábado, 1 de abril de 2017

Doñana y primavera, excelente combinación

Doñana siempre tiene algo que ofrecer, pero la primavera hace que la oferta se dispare. Durante los meses de marzo y abril, miles de aves residentes, invernantes en el sur de España y procedentes de África se reúnen en las marismas y en los campos, aprovechando la abundancia de alimento para coger fuerzas o para prepararse de cara a la reproducción.  

De este modo, cualquier breve paseo se convierte en un espectacular desfile de aves de lo más variadas, desde acuáticas hasta pequeños paseriformes pasando por rapaces. Una oportunidad de oro para ponerse las botas observando y fotografiando: 

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Flamencos, calamones y moritos siguen en la marisma. Al fin y al cabo, son moradores sedentarios que pasan en Doñana los 365 días del año. La diferencia está a su alrededor. Por ejemplo, en las vallas, las tarabillas comunes y las lavanderas blancas habituales del invierno han dado paso a aves francamente abundantes como el Alcaudón común o la Lavandera boyera

Alcaudón común (Lanius senator)

Lavandera boyera ibérica (Motacilla flava iberiae)

Aunque en las vallas siempre puedes encontrarte algo inusual: 

Andarríos grande (Tringa ochropus)

Otras aves, menos comunes y que sólo pasarán en Doñana unas horas o a lo sumo varios días, también utilizan los postes y las vallas como posaderos desde donde inspeccionar el terreno en busca de presas. Collalbas grises y rubias críalos, entre otros, son un buen ejemplo. 

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Los espacios abiertos -donde cantan sin parar codornices y trigueros- y los posaderos más altos los ocupan las rapaces, tanto las más pequeñas como las de mayor envergadura. Culebreras, calzadas, milanos negros, elanios, aguiluchos laguneros y cenizos y cernícalos primilla otean desde las alturas en busca de micromamíferos, reptiles o incluso aves que puedan capturar. 

Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Aguilucho cenizo (Circus pygargus)
Fotografiado en Olivares el 24 de marzo

Las garzas tampoco dan a basto por estas fechas, cortejándose, apareándose, compitiendo por el espacio para construir nidos y construyéndolos. Tres especies aportan "novedad" a los caños y lucios durante la primavera: garzas imperiales, avetorillos y garcillas cangrejeras

Garza imperial (Ardea purpurea)
Fotografiada en Córdoba el 26 de marzo

Sin embargo, lo que más llama la atención es una lámina de agua que se pierde en el horizonte. En efecto, los caños y lucios de Doñana gozan esta primavera de un fantástico nivel de agua, lo que probablemente repercuta en una buena temporada de reproducción para las aves acuáticas. 

 Marisma Gallega

 Caño Guadiamar

Lucio del Lobo

Por todas partes se observan porrones, cucharas, azulones, patos colorados, fochas, zampullines, avocetas y cigüeñuelas. Además, ciertos recodos de estas masas de agua acogen a especies mucho menos comunes y sólo avistables durante algunas semanas del año, como las pequeñas cercetas carretonas

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Cerceta carretona (Anas querquedula) h.

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Cerceta carretona (Anas querquedula) h. y m.

Observar a los grupos de cercetas carretonas es ya de por sí digno de visitar Doñana, pero estar observándolas en silencio y que comience a mugir un Avetoro convierte al momento en algo único. En efecto, algunos de los avetoros que han pasado el invierno en las marismas del Guadalquivir quizás críen este año en Andalucía, gracias a la elevada extensión del agua y a la abundancia de alimento. 

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Cerceta carretona (Anas querquedula) m.

Junto a las zonas inundadas crecen en ciertas franjas los tarajes y los juncos, que sirven de refugio y cantadero para aves como la Buscarla unicolor, el Carricerín común y los carriceros común y tordal. Ver a éstos últimos en lo más alto de las "plumas" desgañitándose es un auténtico espectáculo en miniatura.

 Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)

Por último, dirigiendo la vista a los caminos de tierra rodeados por matorral bajo, se descubren las terreras, los aláudidos más pequeños de Europa. A la residente Terrera marismeña se suma estos días la recién llegada Terrera común, que corretea sin parar en busca de insectos y otros artrópodos. 

Terrera común (Calandrella brachydactyla)

Terrera común (Calandrella brachydactyla)

Podría extenderme mucho más, porque estos días dan para mucho. Las bandadas de abejarucos y aviones zapadores, los grupos de fumareles, las polluelas, las primeras carracas, las currucas y mosquiteros estivales o el paso migratorio de limícolas también ocurren ahí donde hace un par de meses pastaban grullas y ánsares llegados desde el norte de Europa. 

Los días irán pasando, y muchas de estas especies seguirán su camino. Otras permanecerán, pero dejarán de llamar tanto la atención en cuanto tengan que comenzar a alimentar a su prole. En cualquier caso, Doñana seguirá ofreciendo fantásticas oportunidades para disfrutar de las aves. Como siempre. 


miércoles, 15 de marzo de 2017

Gavioteo extremo

Las gaviotas, causantes de tantos quebraderos de cabeza y a la vez motivo de tantas satisfacciones. Qué sería del pajareo sin las gaviotas. Quienes las conocen bien repiten que no hay dos gaviotas iguales, y no se equivocan. Ojear y repasar los textos de una guía de gaviotas es como leer un manual de instrucciones: tamaño corporal, color de las patas, color del pico, diseño de las primarias, estado de la muda e incluso determinadas "poses" identifican a unas especies y descartan a otras. 

En cualquier caso, el gavioteo es ciertamente un mundo apasionante en el que nunca se deja de aprender. Dado que mi ciudad natal y de residencia (hasta el año pasado) es Córdoba, las oportunidades que he tenido para observar y aprender a identificar gaviotas en campo no han sido muy numerosas. Si acaso en las visitas puntuales a Cádiz y Huelva, pero normalmente íbamos tras una o varias especies concretas cuya búsqueda ocupaba buena parte del día. 

Aún así, a finales de 2016 ya había visto en Andalucía 11 especies de gaviotas: patiamarilla, argéntea europea, sombría, picofina, de Audouin, cana, de Delaware, cáspica, de Franklin, reidora y cabecinegra. Pero lo de este invierno ha sido caso aparte. 

A finales de febrero ya disfrutamos en la localidad onubense de Isla Cristina de una Gaviota groenlandesa o polar de primer invierno, que ha estado por la zona al menos durante un par de semanas. 

Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides)

Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides)

El hecho de poder observar tan cerca de casa a una gaviota plenamente ártica llegada desde las costas de Groenlandia resultó bastante sorprendente. Sólo hace falta caer en la cuenta de que en ese momento se encontraba a un mínimo de 3500 Km de sus zonas de cría. Ello hace que sea considerada rareza en el sur de Europa y que como cabría esperar nunca antes la hubiésemos visto. 

Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides)

Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides)

Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides)

Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides)

Un mes después de dicha observación, el bolsillo lleno gracias a la devolución de una ya olvidada tasa universitaria y un fin de semana libre nos han permitido realizar una escapada express a la costa gallega, auténtico lugar de peregrinación para toda aquella persona aficionada en este país a la observación de gaviotas. El elenco, como de costumbre, lo conformaban especies de aves norteñas poco frecuentes por el sur y una serie de rarezas que acrecentaban aún más el aliciente de la excursión. Rarezas que, debido al hecho de ser individuos ya adultos e invernantes "regulares" en las costas de A Coruña y Lugo, han recibido nombres propios: Phil, Cipriana y Barrilete

Comenzamos el periplo en la localidad coruñesa de Cariño, donde nos fue de maravilla. Apenas en 10 minutos teníamos localizado a Phil, un adulto de Gaviota de Bonaparte con cinco años de edad que cada invierno acude como un reloj al mismo sitio. 

Gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ad.

Gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ad.

Es ésta una especie americana, reproductora en Alaska y Canadá e invernante en las costas estadounidenses, mexicanas y de las Antillas. Su aparición en Europa es, por tanto, ocasional, considerándose como especie rara. 

Gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ad.

Gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ad.

Su tamaño es algo menor que el de las gaviotas reidora y cabecinegra, aunque también se distingue de estas durante el invierno por el contraste entre el pico negro y las patas rosadas.  

Gaviota de Bonaparte (Chroicocephalus philadelphia) ad.

Junto a Phil, en la misma playa, descansaba un buen grupo de gaviotas entre las que se encontraban reidoras, cabecinegras, sombrías, patiamarillas, un Gavión atlántico 1w y un Gavión hiperbóreo también de primer invierno cuya observación nos dejó perplejos, ya que no teníamos constancia de su presencia. 

Gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) 1w

Gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) 1w

Gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) 1w

Gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) y 
Gavión atlántico (Larus marinus), 
ambos de primer invierno -1w-

La playa de Cariño nos tuvo entretenidos un buen rato, pero a media mañana partimos hacia la costa de Lugo, donde se encuentra un pequeño pueblo costero que a pocos twitchers no les sonará. 

Hace ahora 9 años, una gaviota juvenil, rara y difícil de identificar se dejó ver por primera vez por la zona. El tiempo, que la convirtió en adulta, y la insistencia de muchos observadores y aficionados al gavioteo, que se dejaron los ojos buscándola por la zona, han permitido a mucha gente disfrutar de la que probablemente sea una de las aves de la década en Europa, la Gaviota esquimal "Cipriana". Así la bautizaron, ya que lleva desde 2008 moviéndose, entre los meses de enero y abril (salvo en 2012), entre la playa de San Ciprián y la cercana Piscifactoría de Lago. 

Si os interesa su historia con más detalles, Gabriel Martín la recoge de maravilla en su blog: http://larusfuscus.blogspot.com.es/2013/03/larus-thayeri-cipriana-vuelve-como.html

El revuelo formado entorno a esta gaviota no se debe sino a su lejana procedencia: el ártico canadiense. Allí cría, mientras que sus áreas de invernada se sitúan en la costa oeste norteamericana y los grandes lagos. Hablamos, pues, de un ave nacida a más de 5.000 Km del lugar en el que pasa el invierno. Obviamente se trata de la primera cita para España, así como para el Paleártico occidental. Es, en resumidas cuentas, una de las aves que sin duda pasará a la historia del birdwatching en España. 

Volviendo a nuestra escapada, he de decir que Cipriana hizo honor a su categoría de mega-rareza. Desde que llegamos a San Ciprián a eso de las 13:00h, hasta el anochecer, la ansiada Gaviota esquimal no apareció. No obstante, en lo que la buscábamos infructuosamente, varias especies de gaviotas francamente interesantes desfilaron ante nuestros ojos, aparte de varios cormoranes moñudos y de no pocos bandos de alcatraces que pasaron muy próximos a la costa. 

Especialmente productivos en la búsqueda de gaviotas poco frecuentes fueron la ría del Río Covo y el dique de abrigo del puerto. En ambos lugares, los gaviones atlánticos fueron los más abundantes, dentro de su escasez. Además, pudimos observar las tres clases de edad de esta imponente especie:  


Gavión atlántico (Larus marinus) adulto

Gavión atlántico (Larus marinus) adulto

Gavión atlántico (Larus marinus) adulto

Pocos individuos llaman tanto la atención en un grupo de gaviotas como un adulto de Gavión atlántico, que destaca por su corpulencia y por el grosor de su pico. Su tamaño, combinado con el dorso oscuro y las patas rosáceas, le hacen inconfundible.

Gavión atlántico (Larus marinus) adulto

Gavión atlántico (Larus marinus) adulto

Los juveniles son más similares a los de otras especies, aunque su tamaño sigue siendo clave para identificarlos. 

Gavión atlántico (Larus marinus) 2w

Gavión atlántico (Larus marinus) 1w

El mencionado dique de abrigo nos brindó la observación de varias gaviotas argénteas adultas, un Gavión hiperbóreo de primer invierno y como sorpresa, una Gaviota cáspica de segundo invierno: 

Gaviota cáspica (Larus cachinnans) 2w

Gaviota cáspica (Larus cachinnans) 2w

Su pico largo y esbelto, sus patas largas y claras y su postura erguida no dejaron lugar a dudas.

Gaviota cáspica (Larus cachinnans) 2w

Estas observaciones fueron de lo más entretenido, pero aún quedaba otra gaviota escasa por aparecer. A eso de las 17:00h, mientras buscábamos a Cipriana en la mencionada ría, fijé la atención en una gaviota pequeña netamente más marcada de negro que las reidoras y cabecinegras vecinas. En vuelo me llamaron la atención una banda negra en el cogote y una W negra a lo largo de las alas, y una vez posada terminé de adivinar su identidad al verle el pico amarillento. Allí estaba un juvenil de Gaviota tridáctila. Bimbo y sorpresón: 

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

La tridáctila es una gaviota bastante más frecuente por la costa gallega y cantábrica, aunque sus costumbres pelágicas dificultan su observación en el interior. Se reproduce en acantilados costeros y edificaciones en el hemisferio norte, preferentemente en aguas boreales, subárticas o árticas. De hecho, sus colonias de miles de individuos son ampliamente conocidas. 

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) juv.

Sin aburrirnos en ningún momento, pero Cipriana no apareció. Aún teníamos todo el día siguiente para seguir buscándola, aunque los ánimos habían decaído un poco. Al día siguiente, con las primeras luces del día, dejamos nuestro alojamiento en Burela para dirigirnos de nuevo hacia San Ciprián. 

Una hora de búsqueda por las playas de la localidad y el Río Covo dieron como resultado varios gaviones atlánticos y una preciosa Gaviota argéntea adulta.

Gaviota sombría (Larus fuscus)

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis)

Gaviota argéntea (Larus argentatus) ad. 

Gaviota argéntea (Larus argentatus) ad. 

Gaviota argéntea (Larus argentatus) ad. 

Sobre las 09:45 decidimos movernos e intentarlo una última vez en la piscifactoría, donde llegamos a eso de las 10:00 de la mañana. Y en menos de 10 segundos, todo el esfuerzo de búsqueda del día anterior se vio inmediatamente recompensado. Allí estaba, a menos de 10 metros de la valla de la piscifactoría, una gaviota con las patas rosa chicle y un profuso barreado en el cuello: Cipriana, la Gaviota esquimal.

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad.  

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad. 

Tal y como me habían comentado quienes la conocen, Cipriana prefiere la piscifactoría por la mañana, y la zona de San Ciprián cuando baja la marea. Sus predicciones no fallaron. 

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad. 

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad. 

Estuvimos observándola durante unos 45 minutos, realizando vuelos circulares en el entorno de la piscifactoría y posándose en las rocas próximas al desagüe.

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad. 

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad. 

Gaviota esquimal (Larus thayeri) ad. 

Con el objetivo principal del viaje más que cumplido, marchamos hacia nuestro próximo destino, con el tiempo justo para buscar un par de especies más. Nemiña, una localidad en la costa oeste coruñesa, alberga prados costeros que acogen durante el invierno a algunas especies venidas desde el norte de Europa. 

Nuestro principal objetivo era el Escribano lapón, que no apareció en un prado donde levantamos pardillos, jilgueros y tres bisbitas de Richard. Otra vez será. Justo al lado de estos prados, entre la playa de Lires y la piscifactoría homónima, está asentada desde hace muchos años otra mega-rareza cuyo apodo resulta cuanto menos cómico. Otra gaviota, también americana y con una edad mínima de 15 años, ya que las primeras observaciones del ave, ya adulta (es decir, con una edad mínima de cuatro años), datan de noviembre de 2007. Se trata de una Gaviota argéntea americana bautizada como Barrilete, en vista de su tamaño y corpulencia. Ésto, junto con el color rosado de sus patas, la hacen inconfundible entre "la multitud". 

Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus) ad. 

Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus) ad. 

Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus) ad. 

Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus) ad. 

En efecto, Barrilete se ha convertido en un atractivo más de Galicia durante la última década, al que se han sumado en el último lustro Cipriana y Phil. Un elenco de gaviotas adultas, americanas y muy raras por nuestras costas, que difícilmente se repetirá a corto/medio plazo. 

Por suerte, hemos llegado a la costa gallega a tiempo para poder disfrutarlas a ellas y a otras muchas especies de ese maravilloso grupo de aves que conforman las gaviotas.